ESPECIAL 8 M: AUTOCUIDADOS

«Autocuidarse es sinónimo de responsabilidad», manifestaba Patricia en algún momento de nuestra conversación. Claro, sería paradójico, que dos mujeres  dedicadas a labores terapéuticas que invierten gran parte de su tiempo al cuidado de los demás, descuidasen esta tarea, ¿no?.  Aunque, por otra parte, tampoco sería extraño caer en la trampa de la productividad a cualquier coste, ¡valiente holgazanería ésta!.

El autocuidado es un concepto de salud, ya que tiene un impacto en nuestra salud física, mental y social.

Según la OMS, «el autocuidado es la capacidad de las personas, familias y las comunidades para promover, mantener la salud, prevenir enfermedades y discapacidades con o sin el apoyo de un proveedor de atención médica».

Según esta definición, no sólo somos responsables de nosotr@s mism@s, sino también de nuestra comunidad, debemos actuar como agentes pro activos, somos promotores de salud con nuestras propias acciones.

En mi caso, los autocuidados responden a la pregunta: ¿qué necesito?. Mmm, puede parecer fácil tal cuestión, pero su respuesta requiere un alto grado de autoconocimiento y honestidad.

Autocuidarse implica tratarse bien a un@ mism@, tenerse en cuenta.

Pudiera parecer algo vanidoso, incluso egoísta; pero no, es una  NECESIDAD.

Por todo ello, un día tan significativo como es el 8M, decidimos, de nuevo, sentarnos a conversar Patricia y yo públicamente sobre este tema. Reconozco, que tratar una cuestión tan personal, me hizo sentir un poco al desnudo, expuesta a cualquier juicio; pero también más humana -si cabe- , y eso me gusta.

Nos pusimos muy serias en varios momentos de nuestro encuentro, pero nos ayudó a sacar conclusiones profundas, propias y ajenas, con el  objetivo de co-crear un manual de autocuidados, cambiante, que muta y se transforma ante cualquier variable.

Estas fueron mis aportaciones: 

  1. Poner límites: una forma de reducir autoexigencia; tanto en lo personal, como en lo laboral (evitar atracones de trabajo, gestionar mejor las horas de móvil, rechazar proyectos…). Esto implica aprender a decir NO, cuando algo va a tener un coste muy alto en mi salud: insomnio, bajo nivel de energía, apatía…
  2. Luz natural: es como un alimento básico, me atrevo a decir que cumple una función tan esencial como beber agua a diario. Busco un momento de luz natural cada día, me conformo con un pequeño paseo al aire libre. Se podría cuantificar el impacto que tiene en mi estado de ánimo. No soporto la idea alienante de vivir continuamente en un habitáculo, frente a una pantalla.
  3. Silencio: una forma de recogimiento, de darle al botón de off. Llega un momento del día que todo a mi alrededor se convierte en ruido, me resulta vital reducir la actividad mental. Aprovecho esos momentos para comer atenta al plato, respirar consciente, observar mi alrededor, leer, ver o editar fotos…lo que sea, pero en silencio.
  4. Bailar swing: mi afición a la música me acercó a este baile. Ha sido como aprender un idioma nuevo, pero con el cuerpo. No hay nada que me haga sentir igual; ajena a todo, sólo estoy en el cuerpo.
  5. Alimentación consciente: puede parecer obvio, pero ¡ojo!, estoy diciendo consciente; esto no habla tanto de qué como, sino de cómo lo como. Considero este tema un arduo trabajo entorno al cambio de hábitos. Implica atender mis necesidades reales, no prohibirme, comer más despacio, observar como influyen otros factores en mi comportamiento alimentario (menstruación, actividad física, sueño, estado de ánimo…). En general, estoy intentando entablar una relación más amable con mi alimentación y, por ende, conmigo misma. El conocimiento te puede convertir en alguien más inflexible y exigente y, en mi caso, ha sucedido.
  6. Hacer psicoterapia: no sé cuando hice por primera vez terapia, probablemente al inicio de mi vida adulta. Para mí, es como poner mi casa  en orden, vivo más a gusto cuando lo hago.
  7. Relaciones sanas: me siento muy afortunada de tener gente tan valiosa a mi alrededor, que cuido, y me cuidan.
  8. Hacer NADA: esta fue una aportación de Patricia, que he hecho propia. Sí, quiero no hacer nada, y no sentirme mal por ello. Tirarme en la alfombra, conmigo, y nada más.
autocuidados

Y tú, ¿cómo te cuidas?

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