Frittata de calabacín

La frittata es un clásico de la gastronomía italiana; sin llegar a ser una tortilla, puede llegar a parecerlo.

La frittata era un plato “de campo”, muchas veces “de aprovechamiento”, que acompañaba a los campesinos en sus quehaceres diarios. He leído por ahí que “hay tantas frittatas como italianos”, imaginaos la historia que guarda este plato.

A día de hoy, existen muchas versiones dependiendo de la región de la que provenga, siendo su ingrediente principal los huevos batidos. Estos se pueden mezclar casi con cualquier cosa: carne, pescado, salsas, pasta, especias, verduras…Eso sí, debe quedar jugosa por dentro, y tostada por fuera. Se puede comer tanto fría, como caliente. Lo que la convierte en un plato tremendamente versátil.

Aunque la sartén es el utensilio principal para la frittata, en esta ocasión he usado el horno.

Aprovechando que la huerta de mi madre está en pleno apogeo, y el excedente de calabacines da para inventar infinidad de recetas, aquí os presento mi versión de este plato.

Frittata de calabacín

  • Ingredientes (2 Raciones):

2 calabacines medianos

4 huevo camperos

Queso parmesano rallado (sin lactosa, por mi intolerancia)

Aceite de oliva virgen extra

Sal yodada

Pimienta recién molida

Zaatar (Opcional)

  • Elaboración:

En primer lugar, lavamos muy bien los calabacines ya que los vamos a usar enteros con la piel. Los cortamos en rodajas no demasiado gruesas; a mano, o con una mandolina. Una vez cortados, los añadimos a un bol, salpimentamos y repartimos bien con las manos para que se impregnen de forma homogénea.

En una sartén que no se pegue, añadimos un hilito de aceite y cocinamos a la plancha los calabacines, por tandas,  y reservamos. Una vez cocinados, forramos con papel vegetal una fuente de cristal apta para horno, donde vamos a darle forma a nuestra frittata.

Colocamos una primera capa de calabacín a la plancha en la base de la fuente, rallamos queso parmesano por encima y volvemos a colocar otra capa, queso rallado, y repetimos el procedimiento hasta terminar con el calabacín.

Aparte, batimos los huevos, añadimos una pizca de sal y alguna especia al gusto. Batimos de nuevo para que se integre con el huevo.  Yo le he puesto zaatar, pero no es muy fácil de encontrar, otras opciones podrían ser hierbas provenzales, mejorana, orégano…al gusto de cada un@.

Vertemos los huevos sobre la frittata y la llevamos al horno. Cocinamos a 200ºC durante 20-25 minutos, según el horno.

Se puede tomar recién hecha, fría, de merienda, en la cena con un gazpachito…Por dar algunas ideas.

Espero que os animéis a probarla 🙂

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