Pan casero con especias y aceitunas negras

Pan casero con especias y aceitunas negras
03 de febrero de 2020

Es muy especial para mí estrenar la web con una receta de pan casero. Hacer pan se ha convertido casi en una afición; la sensación de la masa en las manos, ver como se transforma en el proceso de levado, el olor que desprende la fermentación y, como no, el olor a pan recién hecho.

No sé identificar bien cómo ha sido mi relación con este alimento a lo largo de mi vida, pero sí de dónde viene mi afición a hacerlo. Hace años empecé a observar el deterioro que el pan estaba sufriendo por parte de la industria. No me gustaba lo que encontraba, no sabía a pan, y la calidad en general era deplorable. Así que decidí apuntarme a un curso para aprender a hacerlo, ¡qué acierto! Nunca antes había comido algo tan rico; ni me espera que la sensación de hacerlo, y después comer mi propio pan, fuese algo tan placentero. A este curso le siguieron otros muchos, y aunque los ritmos del día a día no siempre me permiten hacerlo, intento comprar pan de buena calidad, siempre 100% integral, de obradores con harinas de buena calidad, masa madre o fermentaciones largas. Características que marcan la diferencia a nivel nutricional, y también a nivel digestivo.

Con esta receta os invito a que comprobéis las diferencias entre un buen pan, y los sucedáneos que encontráis en los supermercados. Es una receta que me gusta mucho, las especias le dan un toque muy especial, y es verdaderamente fácil para iniciarse en el arte de hacer pan. Basta con un hilito de aceite de oliva virgen para disfrutar de este panazo, ¡manos a la obra!

Ingredientes para una hogaza:

  • 450g de harina integral de espelta
  • 100g de harina de fuerza (suele indicarlo el paquete)
  • 1 sobre de levadura de panadería (7g) o 25g de levadura fresca
  • 310ml de agua
  • 1/2 cucharada sopera de sal yodada
  • 3 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen
  • 1/2 lata de aceitunas negras sin hueso (cortadas en láminas)
  • 1 cucharada sopera de comino molido
  • 1 cucharada sopera de orégano seco

Elaboración:

En un bol grande añade las cantidades previamente medidas de las harinas. Incorpora el sobre de levadura, y remueve bien para que se distribuya de forma homogénea. A continuación, añade el comino, la sal, el orégano y las aceitunas negras cortadas en rodajas. Vuelve a remover.

Aparte, mide la cantidad de agua en una jarra medidora. “Mezcla” el agua con el aceite, y añádela poco a poco al bol con la mezcla de harinas. Es importante hacerlo poco a poco, e ir removimiento siempre en la misma dirección.

Para amasar mejor, lo ideal es poner un poco de harina en la encimera de la cocina (para que no se pegue la masa), y sacar la masa del bol. Ahora verás que es mucho más fácil. Con la masa sobre la harina, haz movimientos envolventes; el objetivo es que la masa quede uniforme. No es necesario amasar mucho, cuando creas que está lista, para.

Yo suelo usar un molde de silicona (apto para cocinar) rectangular de tamaño grande, pero puedes usarlo redondo, o colocar la masa directamente sobre la bandeja del horno. Independientemente de la opción que elijas, debes engrasar la superficie con aceite de oliva virgen antes de introducir la masa, eso hará que no se pegue.

Antes de hornearlo hay que dejarlo levar, es decir, la levadura tiene que empezar a fermentar la masa, y esta debe aumentar su volumen. Dependiendo de la temperatura ambiente, subirá más o menos rápido. A las levaduras le gusta el calorcito, así que ahora en invierno lo mejor es colocar la masa cerca de una fuente de calor (al lado de la calefacción, un radiador…). Yo suelo meter la masa en el molde, envolverlo con un paño de cocina, y colocarlo al lado de un radiador. En una hora aproximadamente, verás como tu masa ha aumentado mucho su volumen (aproximadamente el doble de lo que era). Este es el momento de hornear.

Precalienta el horno a 220ºC durante 10 minutos, con las resistencias arriba y abajo, y la opción de ventilador. Después baja el horno a 200ºC e introduce la masa. Para que la corteza se haga mejor, y sea más crujiente, hay que añadirle humedad al horno. Una opción fácil es colocar dos bandejas; una en el centro para colocar el molde con la masa, y otra debajo con agua (1/2 vaso de agua aproximadamente). Tras unos 10 minutos, el agua se habrá consumido; es el tiempo óptimo, porque la corteza es lo primero que se forma.

En 45 minutos (dependiendo del horno), el pan estará listo. Si durante el tiempo de horneado la corteza empieza a dorarse demasiado, es recomendable cubrir el pan con papel de vegetal de horno para que no se queme.

Pasado este tiempo, y antes de sacar el pan del horno, es bueno dejarlo templar con  la puerta entreabierta durante 10 minutos. Ahora sí, saca tu pan, y déjalo enfriar antes de comerlo. Sé que será un momento difícil,  ¡el olor a pan recién hecho es irresistible!, pero una vez frío será todo un espectáculo.

Una opción para que dure más tiempo es cortarlo en rebanadas ,y congelarlo. Si dejas un porción fuera, consérvala envuelta en un paño o bolsa de tela.

A partir de ahora será difícil que mires el “pan” de supermercado con los mismos ojos.

¡Buen provecho!

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